Mis pescados, quince pescados que roban mi atención en momentos de ocio. Esos momentos en los que pienso las posibilidades de un éxito que se desvanece cual humo de un cigarro. Dos de ellos, enormes, que gobiernan mi pecera de 100 litros, que en analogía, son como dos feroces lideres que gobiernan un grupo social. Un grupo social donde reina la hipocresía y la indiferencia. Donde cada individuo sé cierra a sus ideologías o estereotipo que adopta o le vendes. Un grupo social donde desaparece la amistad y surge el compañerismo por mero beneficio propio.